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El 10 de septiembre de 1977, el estadio de Mestalla, en Valencia, fue el escenario de una decisión que quedó en la historia: elegir entre la construcción de un foso o la instalación de vallas.
Así lo recuerda una publicación del diario Marca, que repasa aquel episodio.
La medida se enmarcó en un periodo de transición social en España, que generó alboroto en diversos ámbitos, incluidos los estadios de fútbol. Según el relato, diferentes sucesos de la época llevaron a implementar este tipo de medidas de seguridad en los recintos deportivos.
En Valencia, la duda se centró en optar por un foso perimetral o por vallas de contención. La fuente no detalla cuál fue la determinación final ni las consecuencias inmediatas, pero el hecho quedó registrado como un momento singular en la historia del estadio.
El contexto de efervescencia social de aquellos años explica por qué los estadios se convirtieron en espacios donde también repercutían las tensiones del momento. La nota original, firmada por Marca, se limita a consignar la disyuntiva y el ambiente de la época, sin aportar más precisiones sobre el desenlace.